martes, 4 de mayo de 2010

"Despedida" Jorge Luís Borges

Despedida


Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.

No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.

Jorge Luis Borges

9 comentarios:

Verónica R. dijo...

Maite podría ser el fragmento de Mayo, si te parece.
Besos para todas.

Beatriz dijo...

Verónica un fuerte abrazo con mucho cariño y muchísimo ánimo, aunque debe de costar. besos

Marga dijo...

En estos momentos tan duros, de tristeza y desesperanza, piensa en todo el tiempo que has podido disfrutar de ella.

Maite F dijo...

Ya esta colocado en su sitio.
Nos quedaremos con los buenos momentos de la gente a la que hemos querido, aunque su recuerdo guarde, para siempre, un halo de tristeza.

Teresa dijo...

Verónica, un beso fuerte.

Hay una letra de Sabina que me gusta mucho, te la envío con cariño.

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Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Verónica R. dijo...

Precios Teresa. Muchas gracias.

Verónica R. dijo...

No me salió la última letra de Precioso.

Ana G. dijo...

A mi madre

La madre duerme
sentada en una esquina del salón.
Afuera de la casa
la luz recoge
aquellos signos que la tarde muestra:
pequeñas pinceladas de un estío
que pronto ha de llegar.

Mientras escribo enfrente de ella, pienso:

Hace bien poco
íbamos de la mano hacia el colegio,
me cuidaba en mis juegos
y en mis noches de lágrimas.
Y ahora,
sentada en una esquina del salón
con los ojos domados por la luz
que atraviesa el cristal de la ventana,
descansa de esos tiempos
–no tan lejanos–,
de aquella voluntad
cumplida.

Con verdadera vocación,
con una extrema sutileza,
dejo a medio el poema
y me levanto de mi silla,
me acerco
y la respiro:

huele a verano.

Veronica un beso muy fuerte. Ana G

(El poema es parte del libro "El minuto interior" de Ruben Martin, premio Adonais 2009 )

Verónica R. dijo...

Ana, qué bonito. Bien sabes lo que se siente después de este momento. El vacío que queda y como vuela tu imaginación remontándose a la niñez. Recordando todos los momentos bonitos y felices.
Por donde voy y lo que veo, todo me recuerda a ella.
Besos.