El fallecido Nobel de Literatura
Gabriel García Márquez "nunca fue un exiliado. Se fue de
Colombia porque era un país muy cerrado. Él era un hombre que
necesitaba crecer, viajar y conocer el mundo", afirmó en una
entrevista el director de la Fundación Gabriel García Márquez para
el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Jaime Abello.

Con esta afirmación, Abello
despejó las dudas sobre la relación que García Márquez tuvo
durante toda su vida con su país natal
Desde que el escritor se instaló en
México, García Márquez viajó todos los años a Colombia, donde
pasó temporadas e incluso colaboró con distintos gobiernos en la
difusión de la cultura y la búsqueda de la paz, remarcó
Abello.
Pero también reconoció que el creador del "realismo
mágico" pasó por momentos difíciles, en concreto en 1981,
cuando abandonó su país tras pedir inmunidad diplomática en la
Embajada de México debido a las sospechas de que iba a ser
detenido.
Eso ocurrió durante el Gobierno de Julio César
Turbay (1978-1982), años en que se instaló uno de los gobiernos más
conservadores de la historia contemporánea del país, cuando García
Márquez ya era "un reconocido escritor y un periodista
brillante", dice el director.
En los años cincuenta, "un
poco forzado por las circunstancias políticas (durante la dictadura
del general Gustavo Rojas Pinilla), hace un gran viaje a Europa, va
así respondiendo a sus impulsos de conocer el mundo", destacó
Abello sobre 'Gabo'.
Después vivió "en Caracas,
entonces una ciudad moderna. Estalla la Revolución Cubana y se va a
La Habana, se vincula a
Prensa Latina y termina en Nueva
York", relató el director de la FNPI.
Su salida de la
agencia cubana
Prensa Latina se debió, según Abello, "a
un conflicto ideológico", ya que el Nobel siempre fue un
periodista independiente. Aún así Cuba fue una de sus prioridades y
su amistad con Fidel Castro es conocida por todos.
"Por
esa razón se va a México en 1961, allí estaba su amigo Álvaro
Mutis; le va muy bien, trabaja en publicidad, periodismo, escribe
guiones de cine, tiene una buena casa, compra un carro, encuentra
reconocimiento, respeto, amistades y nace su hijo Gonzalo",
señaló.
Tras otra temporada en Barcelona, García Márquez
regresa a Colombia. "Él ha sido muy coherente, pero en 1981
sintió que se le iban a caer encima, le estaban armando una patraña
para involucrarlo con la guerrilla y por seguridad pidió amparo al
embajador de México y se fue", dijo Abello.
"En
México, tenía su casa desde los años sesenta. Él no se exilió,
simplemente regresó a su casa. Se vio obligado a salir, pero en 1982
regresó, ya con Belisario Betancur en la Presidencia", recordó
el director de la FNPI, una etapa en la que García Márquez colaboró
con ese gobierno en la promoción del cine.
Precisamente fue
en 1982 cuando recibió el Nobel de Literatura.
"Es un
hombre que decidió tener esas vivencias, pero necesitaba una
referencia y finalmente fue México", destacó, al ahondar en su
itinerante forma de vida: "tenía casa en Barcelona, Bogotá,
Cartagena, Los Ángeles, Cuba. Siempre se estuvo moviendo",
destacó.
Y en ese sentido, Abello cuenta una anécdota:
"Todas las casas de García Márquez se parecen. En todas hay un
gran sofá blanco, una foto de 'Gabo' con su amigo Álvaro Cepeda
Zamudio; un computador, un equipo de sonido, buena música clásica.
En todos esos arreglos mobiliarios repetidos encontraba el calor del
hogar".
"Simplemente se pudo permitir esos lujos",
remarcó Abello, al recordar que "en sus primeros 40 años fue
un hombre de clase media y llegó a vender el carro para dedicar su
tiempo a escribir Cien años de soledad".
Pero sobre todo
"nunca dejó de venir a Colombia. Todos sus proyectos
periodísticos se hicieron en Colombia, toda su preocupación era
Colombia, siempre volvía y en el segundo orden de preocupaciones
estaba Cuba".
Por ello, las dos fundaciones de García
Márquez, la FNPI y la Escuela de Televisión y Cine de San Antonio
de los Baños, están en Colombia y Cuba, respectivamente; y su
tercer gran proyecto institucional, la Cátedra Cortázar, la creó
en México, el país que le acogió durante buena parte de su vida y
donde escribió sus grandes obras literarias.
Colombia, Cuba y
México fueron así sus tres patrias, pero la inspiración del más
grande escritor colombiano de todos los tiempos siempre le llegó de
su tierra natal.
y explicó las razones que le
llevaron a construir su hogar en Ciudad de México, tras insistir en
que el Nobel fue ante todo "muy coherente" con sus ideas y
principios éticos.