lunes, 18 de noviembre de 2013

Muere la escritora Doris Lessing


Muere la escritora Doris Lessing

La ganadora del Premio Nobel en 2007 fallece a los 94 años


La novelista Doris Lessing, en una entrevista. / RAÚL CANCIO
La escritora Doris Lessing ha fallecido a los 94 años. Recibió el Nobel de Literatura en 2007 por una obra que "supo capturar lo esencial y la épica de la experiencia femenina, que con escepticismo, fuego y poder visionario ha sometido a una civilización dividida al escrutinio”. Una narradora, poeta, ensayista e intelectual comprometida con la vida y la literatura en una búsqueda entrelazada a través de una obra con una estética que bien podría ser clásica o de fragmentación posmoderna.
Autora prolífica con más de medio centenar de libros, Lessing, nacida en 1919 en Kermanshah, Persia (actual Irán), practicó casi todos los géneros literarios, desde los 15 años. Es conocida por El cuaderno dorado (1962), obra cumbre de la literatura feminista y de la narrativa fragmentaria postmoderna. Lessing fue galardonada con numerosos premios, entre ellos el Nobel de Literatura en 2007 y el Príncipe de Asturias (2001).
África, Inglaterra, la mujer, las dudas existenciales y las contradicciones del ser humano tienen un papel esencial en su escritura. Calificada como una escritora feminista y militante de izquierdas, Lessing trascendió las etiquetas al hacer visible temas y problemáticas que tocan a todos los individuos al margen de géneros, ideologías y lugares.
Nació en Irán en 1919, cuando todavía era Persia y bajo el nombre de Doris May Tayler. Pasó su infancia y juventud en Rhodesia (ahora Zimbabue). Allí empezó a leer libros que su madre le compraba por catálogo. Se independizó a los 15 años y empezó a publicar cuentos en revistas sudafricanas. A los 31 años se fue a Londres, con su tercer hijo dejando atrás  dos matrimonios para empezar su carrera como escritora con Canta la hierba (1950). Fue miembro del Partido Comunista británico hasta 1954 que abandonó llevada por la decepción.
Autora de libros como Instrucciones para un descenso al infierno, Memorias de una superviviente o La buena terrorista, su obras reflejan su pasión y lucha por la libertad, las injusticias generadas por las razas y comprometida con las causas del Tercer Mundo. Su vena cuentística se aprecia en el volumen Las abuelas y la autobiografía en títulos como Dentro de mí y El viento se llevara nuestras palabras.

Bibliografía

Canta la hierba, 1950
Éste era el país del Viejo Jefe, 1951
Martha Quest, 1952
Cinco novelas cortas, 1953
Un casamiento convencional, 1954
La costumbre de amar, 1957
Al final de la tormenta, 1958
Catorce poemas, 1959
En busca de un inglés, 1961
El cuaderno dorado, 1962
Un hombre y dos mujeres, 1963
Cuentos africanos, 1965
Cerco de tierra, 1965
Gatos muy distinguidos, 1967
La ciudad de las cuatro puertas, 1969
Instrucciones para un viaje al infierno, 1971
Historia de un hombre no casado, 1972
Memorias de una superviviente, 1974
A small personal voice, 1974
Shikasta, 1979
Los matrimonios entre las zonas tres, cuatro y cinco, 1980
Diario de una buena vecina, 1983
Si la vejez pudiera, 1984 (con el pseudónimo de Jane Somers)
Los diarios de Jane Somers, 1984 (con el pseudónimo de Jane Somers)
La buena terrorista, 1985
El viento se llevará nuestras palabras, 1987
El quinto hijo, 1988
Historias de Londres, 1992
Risa africana, 1992
Dentro de mí, 1994
De nuevo el amor, 1996
Un paseo por la sombra, 1997
Mara y Dann, 1999
Ben en el mundo, 2000
El día en que murió Stalin: la mujer, 2001
El sueño más dulce, 2002
Las abuelas, 2003
Historia del general Dann y de la hija de Mara, de Griot y del perro de las nieves, 2006
La grieta, 2007
Made in England, 2008

viernes, 15 de noviembre de 2013

EL LIBRO QUE ESTOY LEYENDO

Para romper el hielo, voy a inaugurar esta nueva sección que se propuso ayer en la cena, en la que cada una podemos hablar un poco sobre el libro que estemos leyendo en la actualidad; creo también que podríamos hablar sobre algún otro libro que hayamos leido ya hace tiempo, pero que nos haya marcado de una u otra forma.

En este momento estoy leyendo un libro que se llama "Tres hombres en una barca (sin contar un perro)", novela publicada en 1.889 y escrita por Jerome K. Jerome.

Parece ser que es una historia contada con mucho humor que trata sobre tres amigos algo hipocondríacos que deciden embarcarse por el Támesis un fin de semana, acompañados por el perro del narrador (que es el propio autor). Todavía no llevo el libro muy avanzado, aunque sí lo suficiente como para haberme reído ya un rato con algún fragmento, como éste que os pongo a continuación:

...“Es fantástico, pero jamás he podido leer el anuncio de un específico sin llegar a la conclusión de que sufro la enfermedad allí descrita bajo su forma más virulenta. El diagnóstico siempre corresponde a las sensaciones que puedo haber experimentado. En cierta ocasión fui a la biblioteca del British Museum para enterarme del tratamiento a seguir contra cierta indisposición que me causaba ligeras molestias. Cogí el Diccionario de Medicina, enterándome de cuanto me interesaba, y luego, irreflexivamente, hojeé varias páginas y me puse a estudiar indolentemente las enfermedades en general. No recuerdo cual fue la primera dolencia con que tropecé — sólo se que era una terrible y devastadora epidemia, — y antes de haber terminado de enterarme de sus síntomas llegó a mi mente la terrible certeza de que los tenia todos. Durante unos minutos quedé heladopor el estupor, y llevado por la desesperación volví a hojear el Diccionario. Llegué hasta la fiebre tifoidea, leí sus características, descubriendo que estaba con fiebre tifoidea; debía haberla padecido durante meses enteros. Me pregunté qué otra cosa más podía padecer y abrí el capítulo dedicado al baile de San Vito, y, tal como esperaba, también sufría de esas tremendas convulsiones. Entonces mi caso, que ya bordeaba los límites de lo patológico, comenzó a interesarme, y, decidido a averiguar hasta el fin, recorrí el volumen por orden alfabético. Lo primero que encontré fue la acidosis, enterándome de que estaba en los principios de la enfermedad, cuyo periodo de más agudo tendría lugar dentro de unos quince días; con enorme alivio supe que padecía la enfermedad de Bright en su forma más moderada y que, por lo tanto, aun me quedaban algunos años de vida. Tenia el cólera, con gravísimas complicaciones, y por lo que se refería a la difteria se hubiese dicho que nací con ella.

Concienzudamente repasé las veintiséis letras del alfabeto, y la única enfermedad que, según el Diccionario, no padecía, era “la rodilla de beata”. Debo confesar que de primer momento, esto me molestó, me hizo el efecto de una especie de menosprecio, ¿por qué motivo no sufría esa enfermedad? ¿a santo de qué esta odiosa salvedad?. Sin embargo, al cabo de unos minutos, sentimientos menos egoístas brotaron de mi corazón, reflexioné sobre mi caso: padecía absolutamente todas las enfermedades conocidas menos una. ¿Acaso esto podía tacharse de menosprecio?. Si, honradamente podía prescindir de la “rodilla de beata”. La gota en su fase más aguda habíase apoderado de mis articulaciones, sin haberme enterado de ello y, por lo visto padecía de zoonosis desde mi más tierna infancia, y como no aparecían más enfermedades después de la zoonosis, me convencí de que ya no padecía de ninguna otra. Entonces me sumí en ondas reflexiones. ¡Que excelente adquisición iba a resultar para la Academia de Medicina! No sería necesario que los estudiantes acudieran a los hospitales. Teniéndome a mí -¡ un compendio de todos los males!- se ahorraban perder tiempo en visitas y conferencias; sólo haría falta que me estudiasen detenidamente, y luego podrían doctorarse con todos los honores.
Me pregunté cuánto tiempo me quedaba de vida, intenté examinarme y me tomé el pulso; de primer momento no lo encontré, luego, bruscamente, se disparó, saqué el reloj para cronometrar sus pulsaciones y obtuve como resultado la bonita cifra de 147 por minuto. Después quise auscultarme el corazón; no pude oír el más mínimo latido, ¡no estaba en su sitio! (Claro está que, a pesar de todo, mi víscera cardiaca nunca debe haber salido de mi pecho; más en aquellos instantes no podía asegurarlo, y su posible paradero me preocupó bastante).Me propiné una serie de palmadas en la parte delantera de mi “edificio”, desde lo que llamo cintura hasta la cabeza, dando la vuelta hacia cada costado y la espalda, pero no oí ni sentí nada. Quise mirarme el estado de mi lengua, la saque cuanto pude, cerrando un ojo e intentando examinarla con el otro: sólo conseguí divisar la punta — ¡y esto a riego de quedarme bizco! — cuyo extraño color me llevó al firme convencimiento de que tenia escarlatina..."

Creo que va a merecer la pena leerlo, ya os lo confirmaré cuando termine. Espero haber conseguido entreteneros un ratito con su lectura.
¡Hasta la próxima!

martes, 12 de noviembre de 2013

Convocatoria Cena día 14 de noviembre 2013



Confirmado. Jueves 14 sobre 21,30/21,45 en Eustaquio Blanco, Edificio Zigurat. Hay confirmadas 12 asistencias. No vendrán a la cena Marga y Emi.

Os espero a todas las demás, con ganas de hablar, con propuesta de libro y deseos de pasarlo bien.

un beso

martes, 5 de noviembre de 2013

¡¡Calentando motores!!



Hola a todas!! Cómo va el otoño? De momento precioso, de luz, de temperatura......

Mirando la agenda veo que el próximo jueves 14 de noviembre nos toca "Cena del Libro" y mira por dónde la organizo yo. Sin mucho quebradero de cabeza he decidido que nos reuniremos en "Eustaquio Blanco" que es un lugar que tiene buena acústica, buen comedor, buenas tapas y muy buen precio!! Además está muy céntrico y algunas podéis venir hasta andando...

Bueno pues lo dicho, que aunque os lo recordaré unos días antes, id calentando motores y rematando los libros que se acerca la fecha!!

un beso y feliz resto de semana


domingo, 13 de octubre de 2013

Música para esta semana


"Let her go"
Passenger

Os invito a escuchar esta canción. A mi me ha encantado.
Disfrutarla leyendo si podeis.

viernes, 11 de octubre de 2013

ALICE MUNRO, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2013

La escritora canadiense Alice Munro, considerada una de las voces más importantes de la literatura en lengua inglesa, se ha convertido en la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2013.
La Academia Sueca, al anunciar su fallo a las 13.00 horas de este jueves, ha definido a Munro como la "maestra del relato corto contemporáneo" y  ha destacado que es aclamada por su "armonioso estilo
 de relatar, que se caracteriza por su claridad y realismo psicológico".
Munro se convierte en la primera escitora (o escritor) canadiense que gana el más importante galardón de las letras mundiales desde su creación en 1901. Munro sucede en el palmarés al chino Mo Yan.
"Ganar el Nobel siempre ha sido uno de esos castillos en el aire que podían ocurrir, pero que probablemente nunca lo harían", ha declarado la autora a CBC News tras saberse ganadora.
Munro, de 82 años y nacida en Wingham (Ontario), recibió en 2009 el Man Brooker y fuefinalista del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2011.

La maestra del relato

Tal y como ha subrayado el jurado, la canadiense esautora principalmente de relatos breves y es considerada por algunos críticos como "la Chejov canadiense".
Sus relatos están basados en las relaciones humanas y la vida cotidiana y están recopilados en obras como El secreto del amor, Secretos a voces, Escapada oDemasiada felicidad.
El denominador común de estas narraciones cortas que componen el grueso de su obra es su localización geográfica en una zona conocida como 'Munro Tract' (el Condado de Munro) y están protagonizadas por personas normales inmersas en situaciones cotidianas.
Esta característica de su estilo literario ha hecho muchos críticos la comparen con grandes narradores del sur de Estados Unidos como William Faulkner o Flannery O' Connor, e incluso hay quien ve paralelismo con la Tierra Media de Tolkien.
La carrera de esta octogeneria escritora, cuya vocación literaria arrancó muy joven (en 1950 publicó su primera historia, The dimensions of a shadow) ha sido reconocida con diversos premios literarios, como el Governor General's Literary Award, en 1978, el Canadian Booksellers Award of Lives of Girls and Women, el National Book Critics Circle Award y el Giller Prize, que obtuvo en 1998, además del Man Booker.

Su hija la despierta para darle la noticia

En declaraciones a la cadena CBC, la autora canadiense ha explicado que ha sido una de sus hijas la que la ha despertado para darle la noticia: "Aquí es mitad de la noche y lo había olvidado por completo, por supuesto".
La escritora ha asegurado a este medio que se trata de "una cosa maravillosa" recibir este honor y ha dicho que su marido, fallecido hace unos meses, estaría muy contento, y ha añadido que su exmarido, Michael Munro (cuyo apellido de casada ha conservado -el de soltera es Laidlaw-), y su familia estaban encantados.
Según la CBC, Munro reveló hace tres años en una entrevista en Toronto que había estado luchando contra el cáncer, aunque no reveló más detalles, y el pasado junio dijo que "probablemente" no iba a escribir nunca más.
Su última obra es Mi vida querida (publicada en 2012 en inglés y en 2013 en español por la editorial Lumen), que es de carácter declaradamente autobiográfico.

13 mujeres con el Nobel de Literatura en 112 años

La autora canadiense es la decimotercera mujer que recibe el Nobel de Literatura en los 112 años de historia de los premios fundados por Alfred Nobel.
Munro recibe el galardón cuatro años después de que lo hiciera la rumanoalemanaHerta Müller, que lo logró en 2009
Las anteriores ganadoras del premio fueron la novelista sueca Selman Lagerloff (1909),  la italiana Grazia Deledda (1926), la noruega Sigrid Undset (1928), la estadounidense Pearl S. Buck (1938), la poeta y dramaturga de origen judío Nelly Sachs (1966), la sudafricana de origen judío Nadine Gordimer (1991), la estadounidense Toni Morrison (1993), la poetisa polaca Wislawa Szymborska (1996), la austríaca Elfriede Jelinek (2004) y la británica Doris Lessing (2007).
El Nobel de Literatura está dotado con ocho millones de coronas suecas (922.000 euros o 1,3 millones de dólares) y su entrega se realizará el 10 de diciembre en Estocolmo, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Acta de la cena del 3 de Octubre.


Iniciamos del curso académico 2013/2014 con la cena del 3 de octubre. El lugar resultó un acierto. La organización fue fácil, la mesa (cuadrada) estaba perfecta y no hubo necesidad de recomponerla, el amplio local nos permitió hablar sin interferencias de mesas vecinas y el menú de tapas, rico, fue servido con ritmo.

Nos reunimos casi todas, solo faltaron Mª Jose, Maite M y a ultima hora Verónica, pero para compensar tuvimos a dos invitadas muy potentes: Paloma y Maribel, que desde el principio participaron en las conversaciones con naturalidad.

Comenzamos con un batiburrillo de conversaciones, como siempre. Sobre la mesa desfilaron los viajes exóticos que han disfrutado algunas este verano, la India y sus ratas, el si será verdad que el hombre piso la luna en  1969.... Más centradas después en el tema de nuestro grupo relatamos, (¡otra vez!) la historia de nuestro particular “club de lectura”, del que todas nos sentimos muy orgullosas porque empezamos en una época en la que las lecturas en grupo no estaban tan de moda como ahora y porque hemos conseguido mantenerlo durante muchos años. Maribel también acude a un grupo  en la casa de la mujer y nos contó como en una ocasión, leyeron y comentaron   “La voz dormida” de Dulce Chacón con los presos de la cárcel (tremenda experiencia).

Pero esta vez el prólogo de la cena no se extendió mucho, y rápidamente entramos a saco a comentar los libros. Por sugerencia de una de las tertulianas, lleve un guión para que los comentarios no se dispersaran y para evitar discusiones demasiado acaloradas. A mi me parece que fue una ayuda, no era un guión nada académico y no perdimos espontaneidad. Pero creo que no todo el mundo comparte esta opinión, así que os ruego a todas, que valoréis este punto en los comentarios al acta, y así sabremos que es lo que prefiere la mayoría, aunque luego cada una lo organice a su manera, ¡faltaría más!.

Empezamos por el “El hombre del traje gris” de Sloan Wilson. Desde hace años era una propuesta no aceptada, y mira por dónde, todas nos hemos alegrado de descubrirlo. El libro ha recibido un aplauso por unanimidad. En primer lugar  el titulo, perfecto y fuerte, capaz incluso de crear un estereotipo, el del “hombre del traje gris”, como imagen del conformismo cómodo. Luego el retrato nítido de la época, los años 50, con el lastre de la segunda guerra mundial, y el dibujo de la mujer y la familia americana, todo ello acompañado por unos personajes secundarios magníficos, algunos con un tinte cómico (el pediatra que odia a los niños por ejemplo) que acompañan a la pareja protagonista, a la que contemplamos en su evolución a medida que la historia se desarrolla.. hasta llegar al final, que a mi me resultó bastante almibarado (lo siento tengo que decirlo, para eso me ha tocado el marrón de redactar este acta). Pero fui la única, el resto lo aplaudió. También se apuntó que la traducción resultaba un poco arcaica.  Solo nos ha quedado pendiente ver la película, que no hemos sido capaces de encontrar, pero si alguna lo consigue lo haremos antes de la próxima cena.

Después de hablar largo y tendido del primer libro, el comentario de “Perdida” de Gilian Flynn, resulto descafeinado. Unas no lo habían leído por insoportable, a otras les pareció demasiado previsible. Pero quedábamos un grupo de irreductibles a las que la historia de amor/odio del matrimonio protagonista nos ha enganchado,  nos ha hecho disfrutar y nos ha sorprendido. Hubo acuerdo en considerar el ritmo de la historia como muy cinematográfico y se apuntó la reflexión de que el conjunto de los personajes, tanto los principales como los secundarios, aparecen construidos o destruidos a partir de sus historias familiares, corroborando que es la familia la que fundamentalmente dibuja nuestra personalidad más íntima.
Acabado el comentario de los libros, pasamos a otras cuestiones. Se fijó la próxima cena para el jueves 14 de noviembre, y la encargada de la organización ( y de redactar el acta) será Bea.
Las recomendaciones y sugerencias de lecturas fueron muchas, solo transcribo las que tuve a bien apuntar ( nos fueron todas, lo siento)
-El guardián invisible, de Dolores Redondo
-No me cuentes tu vida, de Luis García Montero
-Némesis, de Philip Roth
-Verde agua, de Marisa Madieri
-Sueños en el umbral, de Fátima Mernissi
-Los ingrávidos, de Valeria Luiselli
-Los indiferentes, de Alberto Moravia
-Precioso día para la boda, de Julia Strachey

Los dos últimos han sido los elegidos como lectura para la próxima cena.

Y esto fue casi todo. Continuamos con los ya clásicos sorteos. Esta vez fueron regalos traídos de la India y las ya clásicas cremitas variadas.
La guinda corrió a cargo de nuestras invitadas, con unas palabras muy generosas que nos regaló Maribel y la lectura que nos ofreció Paloma y que podéis releer al final

A petición de Doña Tecla, añado el esquema para un comentario ordenado de los libros:
-Título (significado, oportunidad..)
-Temas o ideas fundamentales
-La novela en su tiempo histórico
-Personajes (principales y secundarios, evolución, sentimientos que despiertan)
-Autor (datos biográficos relevantes o interesantes)
-Estructura de la novela
-Opinión personal

Texto de Paloma

UNA CUARTILLA PARA LA CENA DEL LIBRO

Pilar me propone asistir a una cena de su club de lectura. Libros, mujeres, tertulia, cenita, Pilar…Hummm, pinta bien. Sin embargo una vez aceptada la propuesta  me asaltan algunas dudas.
No las conozco. ¿Quienes y cómo son?
Al hacerme esta pregunta, no me refería realmente a la búsqueda de descriptores físicos, algo que tal vez un hombre si se podría plantear. Tampoco se trataba de indagar acerca de su potencial intelectual, lo que igualmente pudiese interesar a un varón si tuviera que vérselas con un grupo de posibles “mujeres sabias”, debatiendo en un club de lectura femenino. No iban por ahí mis cavilaciones.
Realmente, tratándose de algo lúdico, me interesaba más saber algo acerca de sus rasgos de personalidad. Si eran divertidas, templadas, campechanas, bromistas, burlonas, cercanas  o enigmáticas;  aunque si algo tenía bien claro era que  ninguna de ellas sería más vieja que yo. Siempre me ocurre. Por otra parte, tampoco se trataba de hacer una tesis doctoral, no iba a quedar con Pilar para que me ilustrase en profundidad en torno al asunto. Así pues, lo deje correr.
 Sin embargo, a los pocos días volví a la carga, y a la vez que abordaba la escritura de una parte de un relato que se estaba yendo a la deriva, pensando en ellas, las incorporé a  la trama.
Y aquí están. Leyendo placidamente en uno de esos…

ESPACIOS ÍNTIMOS DE MUJER

Las pienso sosegadas.  Abandonadas del acicalamiento y sentadas en un asiento generoso en el que desparraman sus tensiones, cercana alguna  luz. Tal vez en el encuadre de un ventanal que, abierto, mira hacia la umbría del jardín.
 Probablemente, tumbadas en la alfombra y rodeadas de almohadones, frente a un lienzo de pared repleto de iconos familiares, cuando no, acurrucadas  en el rincón de la camilla o en el viejo sillón de brazos ampulosos al amparo de esa lámpara arqueada que ilumina persistente las letras del relato.
Quizás, tiradas en un sofá con mil cojines y arrebujadas en una  pequeña manta liviana que templa las rodillas. Si acaso con los pies en alto, y al alcance de la mano algún brebaje estimulante o una tisana que se deja enfriar por la insistencia en la lectura.
Ellas. Solas. Ahora si en sus cosas, se  acomodan siguiendo un ritual que se renueva cada día, y al igual que “Alicia a través del espejo”, penetran en la magia de la historia dejando lo cotidiano en un rincón. Ya están en comunión lectoras y novela.
Poco a poco, van cayendo las páginas como las  hojas en otoño. Sin embargo, aunque el relato sea el mismo para todas no lo es tanto el recorrido por sus  lances; y es que tampoco ellas mismas se asemejan, y en ese punto sus derroteros se separan.
La apasionada de los libros, casi siempre lee varios a la vez. Imaginativa y entusiasta, idea y trasiega personajes hasta llegar a  componer una novela paralela, enmendando así la plana al escritor.
Es posible que otra lectora, la erudita, catedrática versada en la materia, sea la descifradora crítica  del texto.  Encargada del registro de los datos principales: personajes, género,  estructura… ordenada, perfila el contenido del manual poniendo siempre peros al asunto.
Alguna es habitual que deambule por la casa leyendo entre tareas. Resuelve así la lectura a trompicones renegando siempre de no encontrar el maldito libro en su lugar. Esta será la lectora disconforme, la que escasas veces apruebe la novela.
La más atareada de las damas, llega siempre a la lectura extenuada y es reincidente en rendirse a la modorra. Adormecida, comparte ensoñaciones con personajes de la obra, hasta cerrar el libro cuando, ya de madrugada, algunos de estos personajes la despierta. Estremecida y confusa tratará de de cubrirse con los brazos, para tapar la desnudez de sus ideas. Y es que no está sola. El libro la contempla.

Y como cada día, y aquí coinciden todas, en un hasta mañana variable,  deben despedirse del relato, aunque ya saben que,  más tarde, han de volver al episodio inacabado.




ELLAS


Ellas.
Mujeres de azúcar, saladas o agridulces.
Hembras resueltas, intensas, ponderadas,
que  rompiendo las inercias cotidianas, se quitan sus corsés,
Y desnudas,
penetran la quimera de un relato,
hasta enredarse en los hilos de su trama,
como cortesanas, que se ofrecen descaradas
para lograr que la historia las posea.

Para dar rienda suelta a los anhelos
Para esquivar recuerdos que atenazan.
Para  hacerse candorosas heroínas,
o madrastras despiadadas y perversas

Y así, vestidas ahora con ropas de ampulosos vuelos,
se abandonan al pairo, el tiempo ausente,
forjando el avatar que las  reinventa.

Ellas,
que han sido arroyos, lagunas o albuferas,
dirigen ahora  su caudal hacia otros rumbos,
y retardan el regreso a las tareas.

Para mecerse en la cuna de los sueños,
Para escuchar algún canto de sirena.
sin soltar el hechizo




Paloma Sánchez.
Octubre de 2013

para dejarse arrastrar por la quimera,

en el aire con las yemas de los dedos.