Cuando sea vieja, vestiré de morado,
con un sombrero rojo que ni haga juego,
ni me quede bien,
y me gastaré el dinero de mi jubilación
en coñac y guantes de verano,
y sandalias de raso.
Y diré que no hay dinero para mantequilla.
Me sentaré en el pavimento
cuando esté cansada
y devoraré muestras de las tiendas
y oprimiré los botones de alarma
y rasparé con mi bastón los barandales de las calles.
Y compensaré la austeridad de mi lejana juventud.
Saldré a caminar bajo la lluvia en zapatillas,
y arrancaré flores de jardines ajenos
y aprenderé a escupir…
Pero, tal vez debiera practicar un poco todo eso desde ahora.
Así la gente que me conoce no se asombrará,
ni se escandalizará al ver que, de pronto,
soy vieja y me empiezo a vestir de morado.Jenny Joseph ( Birmingham, Inglaterra, 1932). Periodista y poeta.
lunes, 12 de septiembre de 2011
CENA DEL LIBRO DE SEPTIEMBRE (Jueves 15)
domingo, 11 de septiembre de 2011
Adivina, adivinanza...
jueves, 1 de septiembre de 2011
Zelia Gatay
sábado, 27 de agosto de 2011
¿DÓNDE ESTOY?
Os voy a poner una muy, muy, pero que muy fácil...
martes, 23 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
ACTA DE LA CENA DE JUNIO
Título: La cena, de Herman Koch.
A las 10 horas de la noche, más o menos, nos reunimos en el restaurante “El Corregidor”, donde ya hemos cenado en anteriores ocasiones y que desde aquí se lo recomiendo a todo el mundo, tanto la atención personal como la relación precio-calidad y la comida son excelentes.
Antes de comentar el libro estuvimos hablando de lo flojo que estaba el Blog, por falta de tiempo o de hábito no lo estamos utilizando como en otros momentos. Verónica nos comenta la posibilidad de escuchar a Leonard Cohen en una emisora a través de internet, llamada radio Rochola y que nos facilitaría el enlace en el Blog (esto ya lo ha colgado).
En relación con el libro, gustó en general tanto el tema como la forma en la que estaba escrito. Julia, por alusión a la anterior cena en la que leímos “Indignaos” comentaba que este libro sí le había indignado realmente. Los personajes muy bien perfilados y definidos, así como el cambio que vas experimentando en tu percepción de ellos a medida que transcurre. El narrador, que la principio lo ves como la persona normal, y su hermano, que parece el hipócrita que solo mira las apariencias. A medida que discurre el libro vas cambiando de parecer para comprobar que el más sensato es el hermano, el político.
Maite comentó que al principio del libro hace referencia a una frase que también es importante en la novela Ana Karenina. “Todas las familias felices se parecen...”
La primera parte está escrita en tono jocoso y graciosillo, por lo que algunas casi dejan el libro, pero un poco de intriga te mantiene en la lectura. Además, la forma en la que expresa a veces lo que se dice, que no coincide con lo que se piensa, fue uno de las cosas que más gustaban de la narración.
Las que trabajan con menores nos comentaban que el comportamiento de los padres, que nos puede parecer extremo en el libro, no los es. Se abrió un debate por un caso real de tema educativo. También comentamos que algunos padres no quieren ver la realidad de cómo son sus hijos y llegan a tener una facilidad asombrosa para inventarse a sus hijos.
A lo largo de la cena nos reímos mucho porque el maitre de este restaurante nos recuerda a las descripciones del libro, sobre todo cuando señalaba el plato con el dedo. La juerga llegó a un punto en el que se lo dijimos al maitre nuestro, creo que en la tercera interrupción para comentarnos las bondades de uno de los platos (igual que en el libro).
Volviendo al libro, la enfermedad es muy importante, y aquí llamaba la atención la actitud de la mujer de Paul, sabiendo la existencia de una enfermedad hereditaria, prefiere que su hijo nazca con ella y que su marido no se trate... La actitud de esta mujer es el que nos parece la peor. Algunas comentan que debe ser más bien fea ya que su marido siempre la describe con otros calificativos, sobre todo inteligente, pero nunca la describe como la belleza de la cuñada.
Estábamos tan impactadas con el final, que incluso leímos en la cena algunas frases para cerciorarnos de que todas habíamos entendido lo mismo.
La puntuación del libro ha sido de 7,5.
También recordamos la cena con nuestras compañeras sevillanas, el próximo 8 de octubre, ya concretaremos cosas en septiembre. El libro a leer es “Cartas de una monja” de Mariana Arcoforado.
La próxima cena el 15 de septiembre, la organiza Maite Fernández. Votamos el libro (aquí somos todas muy demócratas) y el título es “Gabriela, clavo y canela” de Jorge Amado.
Ya he terminado el acta de la cena, pero no me puedo retirar sin contaros algo que a mí me parece muy bonito y me lo ha recordado a propósito del fragmento que habeis colgado titulado “Medio pan y un libro”. Es una anécdota de mi familia paterna: en los años en los que mi padre era un crio, y los libros llegaban a los pueblos en entregas periódicas por capítulos a través de los coches de línea, la mayor ilusión que tenía mi padre era ir a buscar la entrega correspondiente cuando veía llegar el coche de línea. Después, mi abuelo lo cosía a las entregas anteriores y cada noche se leía en una casa, rodeado de las vecinas (mujeres analfabetas, pero muy inteligentes). Era una manera de compartir con otras personas aquello con lo que tú disfrutas y sabes que otros disfrutarían si lo tuviesen.
Os deseo un buen verano a todas.
miércoles, 27 de julio de 2011
Propuesta libro Encuentro Internacional

El primo Basilio
Es una historia de seducción y chantaje, EL PRIMO BASILIO (1878) es también retrato de las pequeñeces y miserias de una sociedad y de una clase social dominadas por el peso asfixiante de la mediocridad, e integra, junto con “Madame Bovary”, “La Regenta”, y “Ana Karenina”, podrían llamarse “novelas de adulterio” del siglo XIX. Si en “El crimen del padre Amaro”, José María EÇA de QUEIROZ (1845-1900) arremetía contra el oscurantismo y la hipocresía de la Iglesia católica en el medio rural, “El primo Basilio” nos desplaza al escenario de una languideciente Lisboa, para alumbrar, a lo largo de su apasionante relato, un variado elenco de personajes en el que destacan, entre otros, la desdichada Luisa, el canallesco Basilio o la amargada Juliana, acaso el más vigoroso de la novela en su trágico resentimiento.
Comentario de Juan Antonio González Fuentes:
Fue durante un largo y pesado viaje en tren a París cuando leí El primo Basilio. Mi interés por Eça de Queiroz había nacido ya algún tiempo antes con la lectura de La ilustre casa de Ramires, libro que, si mal no recuerdo, se encontraba perdido en la biblioteca de mis padres, y en el que me fıjé por pura casualidad, quizá llamada mi atención por su dorado lomo y su profusa decoración pasada de moda. Desde entonces he procurado adquirir y leer todo lo que en castellano se ha cruzado en mi camino del escritor portugués, aunque esta es la hora en que pienso que ninguno de sus libros me ha gustado tanto como El primo Basilio.
Si solamente fıjamos nuestra atención en el mero argumento de la obra, algo de lo que un buen lector suele huir con prontitud-, tendremos que El primo Basilio podría pasar por una novela mas de ésas que con académica facilidad se despachan adscribiéndolas al prolífıco realismo naturalista del XIX. Eça de Queiroz traslada a Lisboa lo que Flaubert ya había narrado aproximadamente veinte años antes en Madame Bovary, es decir, la caída en adulterio (el popular pecado decimonónico por excelencia) de una joven de clase media y escasa formación que, fuera de su matrimonio, no tiene ningún objetivo y está aburrida de su vida ociosa.


